6 de febrero de 2022 0 Comment

Amor digital: las relaciones románticas en la era de Internet

Se conocen por Tinder, matchean, se encuentran, se gustan. Se buscan en redes sociales, se favean los tuits, intercambian números de WhatsApp, vuelven a salir, suben fotos juntos a Instagram. Todo va bien, hasta que una mirada de hastío, una respuesta indiferente o un desacuerdo fundamental marcan el fin de la relación. Alguien manda un mensaje ominoso: «Tenemos que hablar», bloquea a la otra persona en redes, reinstala Tinder y todo vuelve a empezar.

Un millón y medio de primeras citas se coordinan en Tinder por semana en todo el mundo. México es el país con más usuarios de dicha aplicación en latino américa, seguido de Argentina. Y Tinder no es la única. Otras aplicaciones, como Happn, Grindr, Match.com, OkCupid, también cambiaron las maneras de conocer gente.

Facebook está probando una función para encontrar pareja que aprovecha los millones de usuarios de la plataforma a coincidir con la persona correcta. Facebook Dating, como se llama la iniciativa, está orientada a formar vínculos de largo plazo más que relaciones pasajeras. Por ahora, Facebook Dating solo está disponible en Colombia por ahora.

Presentación selectiva en los perfiles, algoritmos poco efectivos, rupturas por WhatsApp y el rastro casi indeleble en las redes sociales de quien nos dejó.¿Qué recomiendan los especialistas a la hora de encarar la búsqueda de pareja a través de internet?

Finkel es optimista: «Just do it. Y no gastes mucho tiempo determinado quién será compatible contigo, ya que no podrás definir eso solo a través del perfil. Usá las citas online para expandir el número de potenciales parejas, pero pasá al mundo offline lo antes posible. Tómense un café o una cerveza y fíjense si hay una química».

Gershon, que estudió el final de los romances, tiene un consejo clave para las separaciones: «Cambiá tus contraseñas después de una ruptura, o mejor aún, cuando creas que puedes separarte. Compartir contraseñas casi siempre es un problema durante las rupturas. Tener una contraseña que tu ex pareja pueda adivinar es igual de malo».

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